El verano del 2022 decidí comprarme una desbrozadora para ir teniendo mi propia maquinaria.
Fui a una Ferretería estupenda que hay cerca de Vigo que se llama Rinxela (www.rinxela.com), y que además de cosas de Ferretería, venden un montón de maquinaria eléctrica como taladros y herramientas de mano, además de herramientas agrícolas.
Esta máquina me costó unos 350 € aproximadamente, aunque no lo recuerdo exactamente (375 €, luego de comprobarlo otro día).
La verdad es que no le he dado mucho uso desde que me la compré, aunque hace un par de meses me propuse cortar la hierva de la parte de abajo de la finca de mis padres, que estaba empezando a estar muy larga, ya que ahora no la corta el señor que la cortaba antes.
Los fines de semana, aprovechando momentos en los que mi mujer y mis hijos no están, me pongo al tajo. Aunque lamentablemente, sólo pude hacer dos sesiones.
En la primera, estuve aproximadamente una hora trabajando, y lo que me falló en esta ocasión, es que me quedé sin gasolina, y al ir a rellenar, decidí dejarlo, porque tenía los oídos como si me hubiesen disparado los cañones de Navarone al lado.
En la segunda sesión, esta vez mejor preparado, le dí más duro. Tenía la mezcla de gasolina preparada para cuando me quedase sin combustible que no me diese tanta pereza recargar, y todo iba muy bien. Y sobre todo, tenía las orejas bien protegidas con los cascos del trabajo, que usamos en la sierra grande.
Todo iba muy bien, pero el único problema es que estaba lloviendo. Esto era una llovizna cuando empecé, y fue en aumento a ratos, alternando con momentos de no lluvia.
Pero cuando ya llevaba un buen trabajo e iba pensando en parar, sobre todo porque ya la lluvia caía con ganas, la máquina hizo algún cambio de régimen extraño y se paró.
Recuerdo que en el momento pensé que se habría quedado sin gasolina, pero cuando la llevé a su sitio vi que aún le quedaba el fondo del depósito.
No volví a pensar más en el asunto, y volvieron a pasar semanas, y fines de semana, en los que veía toda la hierva que me quedaba y pensaba que al siguiente, sin falta, terminaría la faena.
Y por fin llegaron las vacaciones de Navidad, y con ellas un poquito de tiempo para estos trabajos.
Pero miren Ustedes que las vicisitudes del destino quisieron que cuando lo tenía todo preparado y estaba a punto de seguir con el chollo, cogí la desbrozadora, la llené de gasolina, tiré del tirados para arrancar, y ....
Nada de nada, aquellos no se movía, estaba durísimo. Dios mio, estaría ya rota, la habría gripado?

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